lunes, 14 de octubre de 2019
Cinco años, no es nada
Pensando en la letra del tango, "20 años no es nada", reflexiono en que los tiempos se han acelerado de manera vertiginosa y una clase que desarrollamos hace poco tiempo puede ser siempre actualizada. Pienso en todos mis profes, esos de las hojas amarillas y de los power reciclados, que ya habían usado en clases pasadas y basándose en el lema legraniano de "el público se renueva" usaban en cuanto curso o congreso se les presentase. Hoy, en menos tiempos, nuestras clases necesitan revisiones y reajustes; necesitan ser miradas desde otras perspectivas para ser enriquecedoras y no caer en la actividad por la actividad misma.
Maggio habla de la "enseñanza poderosa" y recuerdo a cada uno de esos alumnos que me ayudaron en ese proyecto, porque fueron ellos quienes me ayudaron, los adultos se resistieron y me pusieron bastantes "palos en las ruedas". Sé que no olvidaron la experiencia, porque para algunos definió su carrera: unos, profes de Lengua; otros, Trabajo Social; algunos, profesorados especiales. ¿Cuánto con nuestro trabajo podemos hacer por ellos y tan simplemente?
El análisis de mi clase memorable, aquí
https://docs.google.com/document/d/1E5TrkN8jyie_iekmGmwa1v9tGvEypJYhIR46nhQpq_E/edit?usp=sharing
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Mariela, hemos vivenciado situaciones parecidas. Lo importante es darse cuenta y tomar cartas en el asunto.
ResponderBorrarPienso en lo que comentás de actualizar tu trabajo, ya que pasó un tiempo y se me viene a la mente una misma clase en dos cursos diferentes ¿qué pasa? ¿Cambia todo?, ¿el entorno no es el mismo?
Nos leemos...